Cuando el sol aún entibiaba la tarde y la plaza "descansaba" de los festejos patrios, un grupo de jóvenes fue reuniéndose en una de las esquinas. Si se aguzaba el oído, parte de la charla llamaba la atención: un dificultoso pero entusiasta español se abría camino entre el "tucumano".

Chicos de American Fields Service (AFS) decidieron "arremangarse" y con las manos enguantadas fueron levantando basura (no tanta como hubiera podido temerse, para ser honestos). "Los principios de la organización insisten en el compromiso con la comunidad. Por eso nos propusimos limpiar la plaza; lo encaramos junto con cuatro de los ocho becarios extranjeros que hoy están en la provincia", explicó Gabriela Pérez, de AFS Tucumán

Jam Intthangsang (Tailandia), Nicole Taylor (Nueva Zelanda), Caroline Lytken (Dinamarca) y Per Bodndeson (Suecia) se mueven en la plaza como peces en el agua. Algunos ya lleven cuatro meses aquí; otros están a punto de marcharse. "Me gusta mucho Tucumán. Antes de venir no sabía casi nada; sólo algunos datos bajados de Internet, pero me siento muy bien. La gente es cariñosa y solidaria. Vivo con una familia hermosa, la comida es riquísima (aprendí a hacer empanadas)... ¡sólo sufrí el calor!", cuenta Per. "A mí también me encanta Tucumán. Yo sí la conocía, porque mi hermano fue becario aquí, y cuando me tocó el turno pedí venir", aporta Caroline. Y a la consulta de LA GACETA sobre lo negativo respondieron lo mismo: nada. "Hay cosas que resultan extrañas, pero sabemos que son diferentes, no malas. Al principio cuesta entenderlo, pero la experiencia es hermosa. Ya tengo que volver a Dinamarca; quisiera ir, abrazar a mi familia y volver a Tucumán", añade sonriendo Caroline.